miércoles, 3 de marzo de 2010

OSCARS 2010 - MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL

Una de las categorías que suele pasar desapercibida y que más me gusta es la de mejor película documental. Este género me entusiasma y este tipo de premios sirve para descubrir films que de otra manera no conocería. Lo que lamento en los últimos años es la mayor presencia de documentales extremadamente militantes (tendencia culminada con el Oscar a An Incovenient Truth en el 2007). También creo que el nivel general de este año es más bien discreto, aunque también es verdad que el anterior estuvo por encima de lo habitual.


De los cuatro nominados que he visto, el documental que más me ha sorprendido ha sido Burma VJ. Dirigido por el danés Anders Ostergaard, narra las peripecias de un grupo de reporteros amateurs que grababan y difundían clandestinamente imágenes de las revueltas de monjes budistas contra la dictadura militar de Birmania. Es fascinante la importancia que tiene en nuestro mundo el poder contar con imágenes lo que sucede, y más aún en un país tan cerrado como éste donde si cogen a estos reporteros grabando les meten en la cárcel.

El mayor impacto del documental es la reflexión sobre la visibilidad de los conflictos en el resto del mundo. Las imágenes de estos anónimos reporteros de las manifestaciones de los monjes dieron la vuelta el mundo y las recuerdo perfectamente, sobre todo las que enseñan a los miliatres matando de un disparo a un fotógrafo japonés. Pero cuando aquello dejó de ser actualidad desapareció de nuestros telediarios y nos olvidamos de ello. Es duro ver que la situación en Birmania sigue igual, que la mayoría de los que grabaron esas imágenes fueron detenidos, su organización desmantelada y cómo ahora que no vemos lo que pasa deja de existir para nosotros.

La dificultad para realizar este documental es máxima, pues tan sólo cuentan con las mismas imágenes de los reporteros de dentro del territorio. El resto es reconstruido y servido al espectador a través de la historia personal de uno de ellos que tuvo que salir del país poco antes de las revueltas de los monjes y cómo él las vivió en directo a través de conversaciones telefónicas. Es un documental ejemplar, muy propio de nuestro tiempo y a la vez con una temática eterna. Lo recomiendo completamente.      

Por contra, el más insulso de todos para mí es The Most Dangerous Man in America. Estructurado básicamente con entrevistas quiere parecerse a The Fog of War, pero está varios escalones por debajo del film de Errol Morris que ganó el Oscar en el 2004. Es una revisitación más de la guerra de Vietnam, en esta ocasión a través de la historia de Daniel Ellsberg, un analista del Pentágono de la época que decidió sacar a la luz documentos secretos de la organización que demostraban las mentiras del gobierno estadounidense para poder declarar la guerra.

Evidentemente, se trata de una historia muy interesante pero uno espera algo más de una película que es incluida por la academia de Hollywood como uno de los cinco mejores documentales del año. Lo han dirigido Judith Ehrlich (primera nominación a los Oscar) y Rick Goldsmith (segunda nominación tras la conseguida en 1997 por Tell the Truth and Run: George Seldes and the America Press). 


El más entretenido narrativamente es The Cove, que también creo que es el máximo favorito para ganar la estatuilla. El film dirigido por Louie Psihoyos me recuerda mucho al Oscar al mejor documental del año pasado, Man on Wire. Uno y otro poseen una trama con todos los elementos propios de un thriller. En esta última sus protagonistas cuentan el intento de entrar en la torres gemelas de Nueva York, colocar un cable entre torre y torre y que uno de ellos se pasee por éste. Parece el robo de un banco. En The Cove el objetivo es conseguir imágenes de la matanza de delfines en una pequeña gruta de un pueblo de Japón, algo que nadie ha conseguido antes y para lo que no dudan en movilizar a un buen número de personas. Como dice su director en la película: parece Ocean's Eleven.

Tampoco le faltan los elementos reivindicativos y es una llamada de auxilio para la situación que viven los delfines, y cetáceos en general, en el mundo. La presencia de Richard O'Barry destaca por encima del resto por su trayectoria vital y por su capacidad de comunicar al espectador su mensaje. Empezó trabajando como adiestrador de delfines para la serie Flipper en los años 60 y ahora es el mayor activista para la liberación de estos animales que se encuentran en captividad. Un buen documental, emocionante y duro, y que no puede terminar de otra manera que no sea publicitando las formas de lucha que tiene a su disposición el espectador.  

En la misma línea militante tenemos Food Inc. (dirigido por Robert Kenner), que tiene su valor en que abre los ojos del espectador a la realidad de la industria alimenticia. Estructurado pulcramente en bloques temáticos, uno detrás de otro, se nos desvela el estado de las granjas de pollo, la problemática con las semillas transgénicas de soja de Monsanto, la vista gorda de las autoridades correspondientes en asuntos de higiene alimenticia, la omnipresencia del maíz en la mayoría de productos, etc.

Es un documental muy sobrio y de carácter informativo que no aportará muchas novedades al espectador medianamente informado, ni sorprenderá al menos ingenuo, pero que acerca al gran público una situación comprometida como la de la industria alimenticia. En sus títulos de crédito finales no faltan los consejos sobre actitudes responsables y sostenibles a la hora de hacer la compra.  

El quinto nominado es Which Way Home, producido por la HBO y que no he tenido la oportunidad de ver. Dirigido por Rebecca Cammisa, narra el periplo de niños emigrantes que cruzan todo México para llegar a Estados Unidos. A priori me parece muy interesante y duro, espero poder hacerme con él pronto.  

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En el próximo post, las candidatas a mejor película de habla no inglesa.

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OSCARS 2010 - MEJOR ACTRIZ

Hoy quedan cerrados ya los análisis a las nominaciones a las mejores interpretaciones del año. Sólo faltaban las actrices protagonistas, tres de las cuales lo son de estas tres películas que comenté conjuntamente y que poseen un claro mensaje pro-educación. Las otras dos son unas maravillosas veteranas que ya saben lo que es ganar un Oscar.


Empecemos con la gran reina de los Oscar, Meryl Streep. Es la actriz que ha sido más veces nominada en la historia de los premios de la academia con un total de 16 contando la de este año. Logró la estatuilla a mejor secundaria por Kramer vs. Kramer (1980) y a mejor protagonista por Sophie's Choice (1983). Ahora vuelve a tener la oportunidad de subir a recoger un Oscar por su papel de Julia Child en Julie & Julia, una encantadora y divertida comedia que nos cuenta dos historias separadas en el tiempo: el aprendizaje de Child de la cocina francesa (y la escritura de su famoso libro) en los años 50 y 60 y el reto de una blogger americana en nuestra década de realizar todas las recetas del libro de Child en un año.

Escrita y dirigida con mucho oficio por la experta en comedias románticas Nora Ephron, Julie & Julia me sorprendió enormemente y me lo pasé en grande viéndola. Sustentada en dos interpretaciones maravillosas, no me hubiese extrañado que también hubiera recibido una nominación Amy Adams por su papel como Julie. Curiosamente, Meryl Streep destaca en esta ocasión en su faceta más cómica (por la que nunca antes fue nominada) y realiza una caracterización muy graciosa de un personaje real, algo muy complicado. A priori puede parecer que su interpretación es excesivamente histriónica, pero nada más lejos de la realidad ya que sabe ajustarse a la personalidad de su personaje. Para mi recuerdo quedan las carcajadas que me arrancó Streep y sus balanceos.        

La otra veterana no es otra que Helen Mirren. Esta londinense es una de las últimas ganadoras del Oscar a mejor actriz gracias a su papel como reina de Inglaterra en The Queen (2007).Además ya había sido nominada con anterioridad como mejor actriz secundaria por Gosford Park (2002) y The Madness of King George (1995). Este año será candidata a la estatuilla por cuarta vez gracias al papel de Sofya Tolstoy en The Last Station. No puedo comentar su trabajo porque no he visto la película.  


En el lado opuesto nos encontramos con dos jovencitas. Otra londinense, Carey Mulligan, de la que ya cantaban excelencias por sus interpretaciones televisivas en Northanger Abbey o Doctor Who. Para mí An Education ha sido el descubrimiento de esta actriz a la que no voy a perder la pista. En ella Mulligan da vida a Jenny, una adolescente estudiante que se prepara para acceder a Oxford y que conoce a un joven mayor que ella que la introduce en un estilo de vida bohemio que contrasta con su entorno gris y aburrido de barrio periférico de Londres pre-Beatles. La historia está basada en un artículo de Lynn Barber (periodista inglesa) sobre su propia adolescencia. La actriz consigue acaparar todo el protagonismo en esta bella y sencilla película que se ha colado en las nominaciones importantes de los Oscar. A pesar de llevarse el BAFTA hace tan sólo unos días, sería una gran sorpresa (y muy agradable) que ganase la estatuilla dorada.

Tampoco entra dentro de lo previsible que el Oscar vaya a parar a manos de Gabourey Sidibe, una joven afroamericana que ha debutado en el cine como protagonista de Precious. La actriz le debe esta nominación al personaje de Precious, una chica analfabeta, maltratada, violada, embarazada y enferma de sida. ¿Para qué utilizar la sutileza si se puede ir directo al grano? Gabourey está correcta, pero poco más. Todos estos reconocimientos le vienen grandes, como al resto de categorías en las que figura la película (tal vez con la excepción de la acrtiz secundaria Mo'nique).

Para acabar, y a medio camino entre las dos veteranas y las dos primerizas, la gran favorita a llevarse el galardón: Sandra Bullock en el papel de otro personaje real, una ama de casa pija que acoge a un adolescente afroamericano sin casa. La moraleja de The Blind Side es perniciosa, es un lavado de cara de las miserias de la sociedad americana, una reafirmación falaz de que desde lo más bajo puedes ser lo que te propongas en Estados Unidos. Me sorprende que la primera nominación de Bullock a los Oscar sea por esta interpretación, ya que el personaje no da de sí más que para lucir palmito (reconozco que eso lo hace fenomenal). No hay una personalidad compleja a la que dar forma, ni unas contradicciones internas que cohesionar, ni tan siquiera verdaderos conflictos. Lo que ya me resulta el misterio más oculto es saber cómo lo ha hecho Sandra para ser la favorita. ¿Marketing? Porque no encuentro otra explicación sensata.

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En el próximo post, las películas candidatas a mejor documental.

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martes, 2 de marzo de 2010

OSCARS 2010 - MEJOR ACTOR

¿Quién se alzará este domingo como el mejor actor protagonista del año en la ceremonia de los Oscar? La competición está muy abierta con cuatro actorazos consagrados y de fructífera carrera y un joven invitado sorpresa.


El principal favorito para llevarse el premio es Jeff Bridges en la que es su quinta nominación. Anteriormente optó al Oscar como actor secundario por The Last Picture Show (1971), Thunderbolt and Lightfoot (1974) y The Contender (2000) y como actor protagonista por Starman (1985). Un servidor siempre le recordará como el gran Lebowski, uno de loas mejores personajes del cine de las últimas décadas. Este año recibe el reconocimiento por su trabajo en Crazy Heart y con él ya ha ganado, por ejemplo, el Globo de Oro, así que podríamos ver a todo el Kodak Theatre en pie dándole la ovación que se merece por su magnífica carrera. Porque no hay que llevarse a engaño, muchas veces los Oscars toman un sentido de velado homenaje hacia la persona que los recibe y éste sería uno de los casos.

Ahora bien, la interpretación que hace Bridges de Bad Blake, una leyenda country venida a menos, es excelente, así que si se lleva el Oscar también será por sus méritos en este film. El centro de la historia es Blake y su decadencia de la que le termina sacando el enamoramiento de una mujer separada con un niño pequeño. A pesar del giro a lo convencional que da la narración hacia la mitad del metraje el espectador no deja de empatizar y emocionarse con un personaje que llega a tocar fondo. Gran parte del mérito de este sentimiento es del actor. Y po si fuera poco, Jeff Bridges también canta en la película.

Los rivales del bueno de Jeff son huesos duros de roer. Si Invictus hubiese tenido una mayor aceptación en los meses que se entregan los premios y hubiese cosechado algunas nominaciones principales en los Oscar no tengo dudas que el gran favorito al triunfo a mejor actor sería Morgan Freeman por haberse puesto en la piel de Nelson Mandela. En este papel se conjugan varios de los ingredientes que llevan al éxito en estos galardones: personaje real (y en este caso además adorado), magnífica caracterización y magnífica interpretación. La verdad que pone los pelos de punta ver como Freeman ha logrado parecerse al ex presidente de Sudáfrica ya no sólo a nivel de rasgos, sino con los gestos, el acento y la manera de hablar.

Al igual que Jeff Bridges, ésta es su quinta nominación a los Oscar pero Morgan sí que lo ganó como mejor actor secundario en Million Dollar Baby (2005). Se quedó a las puertas en Street Smart (1988) como secundario y en Driving Miss Daisy (1990) y The Shawshank Redemption (1995) como protagonista. En esta edición puede jugar en su contra el elemento de homenaje que comentaba antes y también que el papel en Invictus queda muy diluido con el personaje interpretado por Matt Damon en comparación con los otros candidatos que sí son absolutos protagonistas de sus films.


Otro actor que puede disputarles el Oscar con más opciones que los demás a Freeman y Bridges es el británico Colin Firth, ganador del BAFTA hace tan sólo diez días y personificación de la elegancia. A pesar de su larga trayectoria profesional ésta es su primera nominación a los Oscar y le llega por un papel protagonista, cuando suele prodigarse más como secundario. El film por el que ha recibido este reconocimiento es A Single Man y como no lo he visto no puedo hacer ninguna consideración acerca de él ni de su trabajo.  

De los dos candidatos restantes, uno es un habitual de estos premios en la última década: George Clooney. Gracias al papel de un empleado que se dedica a despedir gente en Up in the Air ha recibido la que es su quinta nominación a los Oscar: mejor director y mejor guión original por Good Night, and Good Luck (2006), mejor actor protagonista por Michael Clayton (2008) y mejor actor secundario por Syriana (2006), trabajo por el cual ganó la estatuilla. Su interpretación en Up in the Air es muy correcta y Clooney aporta esa mezcla de sobriedad, comicidad, autosuficiencia y cierta ternura que requiere el personaje. Aún así queda lejos del nivel de Freeman o Bridges.

Por último, la gran sorpresa de la categoría: Jeremy Renner, protagonista de The Hurt Locker. Para este actor es su primer papel realmente importante en Hollywood y seguro que al aceptarlo no entraba en sus planes llegar tan lejos, de la misma manera que tampoco debían esperar tantas nominaciones sus productores o la misma Kathryn Bigelow. Su personaje es un yonqui de la guerra, adicto a la adrenalina surgida de las situaciones límite que vive con su trabajo de desactivar bombas. Renner logra transmitir los sentimientos de su personaje a través de un guión poco verbalizado, sin discursos, tan sólo a través de sus acciones. Conseguirlo así tiene mucho mérito por lo que su nominación es más que justa, pero sus opciones de triunfo escasas.   

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En el próximo post, las candidatas a mejor actriz.

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lunes, 1 de marzo de 2010

OSCARS 2010 - MEJOR GUIÓN ORIGINAL Y MEJOR GUIÓN ADAPTADO

Hasta esta edición, las dos categorías de guión de los Oscar eran las únicas que permitían abrir el abanico de películas nominadas hasta diez al separar los adaptados de los originales. No sólo eso, sino que es habitual que al menos una de las dos estatuillas vaya a parar a las manos de films más modestos que las superproducciones y los que arrasan en su ceremonia. También suele ser un campo exitoso para la película indie del año como demuestra los triunfos en este apartado de Little Miss Sunshine, Juno, Sideways, Eternal Sunshine of the Spotless Mind y tantas otras en la última década. Para el próximo domingo las opciones de todos los nominados están muy igualadas.



En el apartado de mejor guión original compiten dos de las tres favoritas de la noche a llevarse más premios (recordemos que la tercera en disputa, Avatar, no está nominada por su guión): Inglourious Basterds y The Hurt Locker. Tarantino, que ya ganó el Oscar por el guión de Pulp Fiction en 1995, es uno de los favoritos para llevarse a casa el hombrecito dorado gracias a la escritura de su último film, que deja muy clara la absoluta libertad con la que cuenta el americano. Por un lado a muy pocos guionistas les dejarían escribir un guión como el de los bastardos, con esa estructura de largas secuencias y muchísimos diálogos, y por otro a poco guionistas se les ocurriría arrancar un proyecto que reescribiese de alguna manera la historia cargándose al enemigo de la humanidad por antonomasia, Hitler. La carta blanca de la que goza Quentin le permite vomitar todo su talento. No he cambiado de opinión desde ayer, por lo que Inglorious Basterds sigue siendo mi preferida para que arrase en la gala y eso incluye este Oscar.

Ahora bien, la gran favorita (no sólo de toda la gala, sino también al mejor guión original) es The Hurt Locker, segunda película escrita por Mark Boal, tras In the Valley of Elah, y primera nominación al Oscar que recibe. En unas semanas ya se ha llevado el BAFTA y el premio del sindicato de guionistas de Estados Unidos. Este último puede ser una gran pista de por donde irán los tiros el domingo. La verdad que el guión es muy bueno y uno logra meterse perfectamente en situación.

El guión de The Messenger, otro film con la guerra de Irak de telón de fondo, se ha colado entre los cinco nominados. Escrito por Alessandro Camon y Oren Moverman (también director) narra la historia de un soldado estadounidense que tras volver del frente se le destina a la unidad encargada de notificar a las familias la muerte de los soldados en Irak. Se trata de un film de personajes y relaciones, sin apenas acción y con muchas escenas largas de diálogos. Ya ganó el oso de plata al mejor guión en el festival de Berlín y tanto para Camon como para Moverman es su primera nominación a los Oscar.

También candidatos en esta categoría son los hermanos Ethan y Joel Coen por su guión de A serious Man. Ellos ya son todos unos veteranos en estas lides: ganadores del Oscar al mejor guión por Fargo (1997) y por No Country for Old Men (2008) y nominados por O Brother (2001). Sigo pensando que estos reconocimientos por su última película han llegado más por inercia que por calidad ya que A Serious Man deja mucho que desear en cuanto a un conjunto completo y tan sólo posee algunos destellos del talento de los gemelos.  

Y el quinto y último guión original que opta al Oscar es el de Up, la última aventura animada de Pixar. Su guión es un paso atrás respecto al de Wall·e, que a mi gusto rompía con algunas de las estructuras utilizadas continuamente en el cine de animación en la última década y que llegan a provocarme cierto hastío. Con Up los guionistas Bob Peterson y Pete Docter vuelven a esas estructuras. Eso tampoco quita que sea un muy buen guión y tenga genialidades como la primera parte del film. Para Peterson es la segunda nominación al mejor guión tras conseguirlo anteriormente con Finding Nemo (2004), y Docter tiene aún más experiencia ya que cuenta con bastante snominaciones: mejor guión por Toy Story y Wall·e, mejor corto de animación por Mike's New Car y mejor film de animación por Monsters, Inc.


En la categoría de guión adaptado figuran algunas de las agradables sorpresas de esta edición de los Oscar. Para empezar, nos encontramos con un excelente novelista como Nick Hornby (con libros llevados a la pantalla como Alta fidelidad o About a Boy) que ha escrito el guión de An Education. Es la segunda vez que este inglés escribe para cine ya que en 1997 adaptó su libro Fiebre en las gradas (Fever Pitch). En esta ocasión se ha encargado de la adaptación de un artículo autobiográfico de la periodista británica Lynn Barber. El trabajo de Hornby en esta película destaca por su sencillez, su sobriedad, su detallismo y su elegancia, cualidades que lo convierten en el guión preferido de los cinco candidatos a pesar de que soy consciente de que no cuenta con demasiadas opciones.

Desde las islas británicas se ha colado otro guión que al igual que con An Education supone un soplo de aire fresco entre tanto Hollywood. Se trata de In the Loop, el spin-off de la serie de la BBC The Thick of It y plantea una trama política de encuentros y desencuentros entre ingleses y americanos en tono de comedia con un resultado muy bueno sin llegar a ser brillante. Los autores del libreto para el cine son los mismos responsables de la serie: Simon Blackwell, Armando Iannucci, Tony Roche y Jesse Armstrong.

Antes de aterrizar en suelo estadounidense toca dar un rodeo por Sudáfrica porque uno de los films presentes en los Oscars de este año es District 9 y su guión es uno de los candidatos en esta categoría. La obra de Neill Blomkamp y Terri Hatchell (nominados por primera vez por esta adaptación de un corto suyo) tiene, bajo mi punto de vista, graves problemas de indecisión de estilo al chocar el intento de mockumentary con la voluntad de película de acción de la segunda mitad. Además, en el transcurso del metraje se olvida de la premisa inicial planteada (la parábola del apartheid) y deriva en hacia el más insulso de los convencionalismos. ¿No se merecería mucho más esta nominación Invictus, por decir un ejemplo sin salir de Sudáfrica?   

Entre las dos películas restantes creo que estará la ganadora de la estatuilla a mejor guión adaptado. Ambas cuentan con 6 nominaciones a los Oscar y no hay que descartarlas para los grandes premios por mucho que me pese, pues considero que están bastante sobrevaloradas (las razones aquí y aquí). Una de ellas es Precious, debut en la escritura de cine para Geoffrey Fletcher y la otra es Up in the Air. Esta vez su director, Jason Reitman, sí que la ha co-escrito de manera que si se lleva la estatuilla subirá al escenario, algo que no pudo hacer cuando Diablo Cody ganó el Oscar a mejor guión por su anterior film, Juno. El domingo le tocaría compartir el premio con Sheldon Turner, joven guionista con una corta carrera de momento. Ambos guiones son adaptaciones de novelas: Up in the Air de Walter Kirn y Push de Sapphire. El segundo se trata de un best seller entre la comunidad negra de Estados Unidos.  

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En el próximo post los nominados al mejor actor.

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